El Centro Canadiense de Seguridad Cibernética ha colaborado con la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos y otros socios internacionales (como el Centro de Seguridad Australiana, el Centro Nacional de Seguridad Cibernética de Nueva Zelanda, la Agencia de Seguridad de Ciberseguridad e Infraestructura de EE. UU. y el FBI) para publicar una guía sobre la amenaza del “fast flux” en la seguridad cibernética.
El "fast flux" es una técnica utilizada por actores maliciosos para ocultar la ubicación de sus servidores, alterando rápidamente los registros del Sistema de Nombres de Dominio (DNS) asociados a un dominio específico. Esta técnica representa un riesgo significativo para la seguridad nacional, ya que permite a los ciberdelincuentes establecer una infraestructura de comando y control que es resistente y altamente disponible, facilitando así sus actividades ilegales.
La guía se ha creado con varios propósitos en mente:
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Advertir sobre la amenaza: Se destaca la persistencia de amenazas activas que emplean fast flux.
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Identificación de brechas: La guía subraya las vulnerabilidades que muchos defensores enfrentan al intentar detectar y bloquear actividades que utilizan esta técnica.
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Destacar la necesidad de herramientas de análisis: Se enfatiza la importancia de contar con análisis de detección de fast flux que sean precisos y confiables.
- Orientación para mitigación: La guía ofrece directrices sobre cómo detectar y mitigar las actividades de fast flux, ayudando a proteger infraestructuras críticas y datos sensibles.
Para resguardar las redes contra operaciones de fast flux, se recomienda a las organizaciones adoptar un enfoque de seguridad en capas que incluye varias medidas. Estas acciones son:
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Análisis de DNS: Este procedimiento ayuda a identificar cambios inusuales en los registros de nombres de dominio que pueden indicar el uso de fast flux.
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Monitoreo de red: La vigilancia constante de la red permite detectar comportamientos anómalos que pueden reflejar operaciones maliciosas.
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Aprendizaje automático: Incorporar tecnologías de aprendizaje automático puede mejorar la capacidad de detectar patrones sofisticados asociados con el fast flux.
- Inteligencia de amenazas: Usar información sobre amenazas emergentes puede ayudar a las organizaciones a anticiparse a posibles ataques y a comprender las tácticas que utilizan los ciberdelincuentes.
La implementación de estrategias efectivas de detección y mitigación es crucial; las agencias recomiendan que estas prácticas se integren en un protocolo de ciberseguridad más amplio para reducir considerablemente el riesgo de que una organización sufra un compromiso.
Finalmente, se sugiere a los interesados leer la guía completa, titulada "Fast Flux: una amenaza de seguridad nacional," que está disponible en formato PDF. Este documento presenta un recurso valioso para abordar la problemática del fast flux y fortalecer las defensas contra este tipo de amenazas cibernéticas. La colaboración internacional subrayada en este esfuerzo es esencial para combatir la naturaleza global de las amenazas cibernéticas y la resiliencia de las técnicas que utilizan los actores maliciosos.